El verdadero secreto detrás del libro “El Secreto”

En 2006, se estrenó mundialmente con gran éxito la película documental El Secreto, poco después, Rhonda Byrne, publicó el libro homónimo. Desde entonces, tanto la película como el libro se han convertido en referentes sobre la Ley de la Atracción, generando un gran interés y aceptación. Pero, ¿es todo tan brillante como parece? ¿O el verdadero oro solo “se manifestó” para su creadora? Acompáñanos a explorar este “secreto”.

¿Verdades ocultas?

En 2006, Rhonda Byrne publicó el libro El Secreto, una especie de transcripción del documental que había producido. En él, comparte cómo, en un momento difícil de su vida, descubrió algo extraordinario: un secreto tan poderoso que sintió la necesidad urgente de revelarlo al mundo. Para hacerlo, buscó la colaboración de personas que ya lo habían experimentado y que aún estaban vivas, aunque también sabía que algunos de los que lo comprendieron ya no estarían allí para contar su historia. Sin embargo, al igual que Byrne, estos individuos utilizaban El Secreto de la manera correcta: logrando una vida mejor que la de la mayoría.

Este impulso de compartir “la verdad” con el mundo, sin importar su origen, fue lo que llevó a Rhonda Byrne a crear la película El Secreto. También fue la razón por la cual incluyó en ella a figuras que consideraba “grandes maestros”, como Bob Proctor, Joe Vitale y otros. Según Byrne, son estos expertos quienes nos revelarán qué es El Secreto, cómo funciona y cómo puede transformar nuestras vidas.

Sin embargo, el suspenso no dura mucho. Al comenzar a leer el libro o ver la película, nos damos cuenta rápidamente, en el minuto 4:35, de que El Secreto es, en realidad, ¡la Ley de la Atracción!

A pesar de todo, Rhonda Byrne explica tanto en el libro como en la película que El Secreto ha permanecido oculto al conocimiento público a lo largo de la historia, remontándose a siglos atrás. Según Byrne, la razón de su ocultamiento es que esta ley es tan poderosa que aquellos que la conocían —usualmente grupos de poder— no querían que nadie más tuviera acceso a ella, asegurándose de que solo ellos pudieran beneficiarse. Sin embargo, tanto en el libro como en la película, Byrne deja claro que esta ley debe ser revelada al mundo, tal como se menciona en el prólogo: “¿Por qué no es de dominio público?”. Es por esta razón que decide desvelar el secreto, aparentemente arriesgando incluso su propia vida.

La película adopta un tono dramático, mostrando escenas en las que personas ocultan manuscritos o piedras con conocimientos valiosos, los entierran en la arena o son perseguidos por ejércitos y grupos de poder. Todo esto está acompañado de una música tensa y se presenta en los primeros dos minutos del documental, creando una atmósfera de suspenso e intriga.

Afortunadamente, el libro es menos dramático que la película. Rhonda Byrne, quien se convierte en la autora o compiladora del texto, ofrece una explicación más detallada sobre el proceso detrás de la creación del documental, cómo contactó a los expertos y cómo logró llevar a cabo el proyecto. A diferencia de la película, el libro prescinde de la carga dramática, aunque el título en sí mismo ya tiene un gran impacto.

No hay ningún “Secreto”

“El Secreto”… Desde el mismo título, las cosas empiezan a complicarse. 

  • En primer lugar, la Ley de la Atracción nunca fue un secreto. Es un concepto que fue desarrollado y expuesto por autores del movimiento filosófico del Nuevo Pensamiento, el cual surgió más de 100 años antes, como mencionamos en uno de nuestros artículos anteriores. De hecho, este concepto tiene raíces mucho más profundas en filosofías más antiguas, que se remontan a siglos o incluso milenios atrás. 

Por supuesto, llamarlo “El Secreto” crea un efecto dramático, casi como una estrategia de marketing, generando una sensación de exclusividad entre quienes compran el libro, como si tuvieran acceso a un conocimiento reservado “para unos pocos”. Y hay que admitir que esta táctica ha sido bastante efectiva para aumentar las ventas.

  • En segundo lugar, aunque tanto la película como el libro intentan explicar la Ley de la Atracción, su funcionamiento y cómo podemos beneficiarnos de ella, en realidad fusionan conceptos de diferentes autores y corrientes filosóficas. Esta mezcla termina por generar una explicación confusa y desordenada, más parecida a una mezcla de ingredientes en una licuadora, que a una idea clara y coherente.

Por un lado, tenemos el libro en el que, según sabemos, se basó Rhonda Byrne, La Ciencia de Hacerse Rico de Wallace Wattles (The Science of Getting Rich), publicado en 1910.

Si deseas leerlo de manera gratuita, lo hemos publicado en nuestro sitio web; puedes acceder a él cuando quieras aquí. Sin embargo, si te interesa estudiarlo en profundidad, te sugerimos comprarlo, y puedes hacerlo a través de este enlace.

Aunque Rhonda Byrne se basó en este libro, será evidente para quienes ya lo hayan leído que La Ciencia de Hacerse Rico no trata sobre la Ley de la Atracción.

Por otro lado, existen otras obras de autores que sí abordaron directamente la ley de la atracción y que probablemente influyeron en Rhonda Byrne y en los expositores del libro. Al parecer, estos conceptos no se integraron de manera adecuada, lo que resultó en una mezcla caótica de ideas, algunas incluso contradictorias entre sí.

Ley de la Atracción vs. La invención de “El Secreto”

En términos generales, la Ley de la Atracción sostiene que nuestros pensamientos, emociones y creencias vibran a una frecuencia específica porque son energía. Estas vibraciones se sintonizan con otras de naturaleza similar, tanto en pensamientos, emociones y creencias, como en lugares y personas.

Para más detalles, te recomendamos leer los artículos: La Ley de la Atracción: Mentiras que te venden –  Parte 1 y Parte 2

En El Secreto, se explica cómo funciona la Ley de la Atracción y sus principios fundamentales, los cuales coinciden con la noción general que acabamos de describir. De hecho, utiliza la frase “Like Attracts Like” (Lo semejante atrae lo semejante) para expresar que nuestros pensamientos atraen otros pensamientos similares.

Esto significa que, si nos enfocamos constantemente en deudas, atraeremos más deudas, y si nos enfocamos en riqueza, atraeremos abundancia. De forma sencilla, así es como El Secreto describe el funcionamiento de la Ley de la Atracción.

La explicación de cómo funciona la Ley de la Atracción en El Secreto se basa en las ideas de diversos autores que la formularon, profundizaron y explicaron a lo largo del siglo XX. Un ejemplo clave es The Master Key System de Charles Haanel y el libro de William Atkinson, La Ley de la Atracción en el Mundo del Pensamiento, publicado en 1906. En su obra, Atkinson acuña la frase “Like Attracts Like” (pág. 7, 111 – Edición de 1908), para describir cómo los pensamientos, como fuerzas de energía, pueden atraer otros pensamientos similares.

Sin embargo, Atkinson hace una aclaración que El Secreto no menciona: que este fenómeno de “lo similar atrae lo similar” ocurre únicamente en el mundo del pensamiento, algo fundamental a tener en cuenta.

Además, Atkinson desarrolla de manera profunda cómo funciona la Ley de la Atracción y cómo uno puede beneficiarse de ella. Incluso propone técnicas y estrategias para lograrlo, aspectos que El Secreto no aborda. En este sentido, El Secreto se limita a los aspectos básicos de la ley, mientras que, para las técnicas y estrategias, recurre a otros autores y enfoques diferentes.

Los Pasos para recibir

Una vez explicada de manera básica cómo funciona la Ley de la Atracción, tanto en el libro como en la película, se profundiza en la necesidad de plantear una estrategia para que todos podamos beneficiarnos de ella. En este aspecto, el libro se aparta completamente de la formulación original de la Ley de la Atracción, tal como la había explicado Atkinson, y la estrategia que propone consiste en pedir, tener fe y recibir.

En otras palabras, cuando El Secreto habla de beneficiarse de la Ley de la Atracción, se refiere a “pedírselo al universo”. ¿Cómo hacerlo? Visualizándolo y enfocándolo fuertemente en la mente, para que ese pensamiento se imprima o se proyecte al universo y así el universo pueda captarlo.

  • El primer paso es pedir. “Da una orden al Universo. Deja que el Universo sepa lo que quieres. El Universo responderá a tus pensamientos.”

Según El Secreto, el universo se ajustará y “trabajará” hasta que ese deseo se cumpla. El universo aparentemente acomodará personas, eventos y circunstancias para que uno se encuentre en el cumplimiento de su deseo.

  • Cuando hablan de tener fe, se refieren a creer fervientemente, sin dudar, que el universo responderá a nuestras peticiones. En otras palabras, debemos confiar en que todo se arreglará para que podamos alcanzar nuestros deseos. Como comenta Joe Vitale:

“Cómo sucederá, cómo se las arreglará el Universo, no es cosa tuya. Déjale hacer su trabajo. Cuando intentas averiguar cómo sucederá, emites una frecuencia de falta de fe, como si no creyeras que ya lo tienes. Crees que eres tú quien debe hacerlo, y no confías en que el Universo lo hará por ti. El cómo no es cosa tuya en el Proceso Creativo.”

  • El paso final es simplemente recibir. Aceptar que nuestro deseo ya se ha manifestado, que la realidad deseada se ha materializado y que estamos viviendo la realización de nuestros objetivos.

Esta estrategia, tal como está formulada, se aparta completamente de las propuestas por los autores de la verdadera Ley de la Atracción, y de hecho, no tiene nada que ver con ella. Su explicación se encuentra cuando vemos que el libro que sirvió de base a Rhonda Byrne, La Ciencia de Hacerse Rico de Wallace Wattles, aborda conceptos importantes, pero no sobre la ley de la atracción. Wattles se refiere a lo que él llama la Ley del incremento de la vida (Capítulo V), una ley que, según él, hace que todo en el universo tienda al crecimiento.

Para aplicar esta ley y seguir sus principios, Wattles expone una fórmula basada en tres principios fundamentales que son clave para que las personas puedan alcanzar el beneficio y lograr su plena realización, es decir, hacerse ricas.

  • Primero, se debe creer en la existencia de una sustancia informe e inteligente, de la cual provienen todas las cosas. A medida que avanza el libro, se revela que esta sustancia es, en realidad, Dios.
  • Segundo, se debe tener la firme convicción de que esa sustancia, o Dios, otorgará lo que se le pida, es decir, nuestros deseos.
  • En tercer lugar, es esencial mantener una actitud de gratitud hacia esa sustancia inteligente, ya que es la que proporcionará lo que estamos pidiendo.

En resumen, la estrategia que Wattles propone, basada en una ley distinta a la Ley de la Atracción, sustenta la misma estructura que se presenta en El Secreto—pedir, tener fe y recibir. Sin embargo, esto es problemático, ya que está fundamentado en un enfoque filosófico completamente diferente al de la verdadera Ley de la Atracción.

La Ley de la Atracción real no implica pedirle nada a nadie ni al universo. En cambio, tiene que ver con el funcionamiento de la energía y cómo las vibraciones energéticas se sintonizan entre sí por afinidad. Si una persona cree que para hacer funcionar la ley de la atracción debe pedirle algo al universo y esperar que suceda, no cambiará sus propias vibraciones ni redirigirá su energía para sintonizar con las circunstancias, personas o eventos que le favorecen. En su lugar, se quedará esperando que el universo responda, lo cual no sucederá. Esto generará frustración al ver que la estrategia no funciona, ya que está basada en nociones erróneas.

¿No hacer nada?

Otro problema evidente en El Secreto es que ni el libro ni la película abordan la complejidad de cambiar nuestra energía, ni lo difícil que es elevar nuestras vibraciones para redirigirlas hacia un objetivo específico y lograr que se cumpla.

No explican nada sobre elevar la conciencia ni sobre cómo sintonizar con la realidad deseada mediante el aumento de nuestras vibraciones y la redirección de nuestra energía. Aunque estos conceptos se mencionan, no se profundiza en cómo realmente se debe trabajar con ellos para redirigir la energía de manera efectiva, lo que deja un vacío importante en la explicación de su supuesta Ley de la Atracción.

Algunos de los expositores reconocen que controlar los pensamientos es parte del proceso, pero tienden a minimizarlo. Afirman que los pensamientos no se pueden controlar, pero sí las emociones, y a través de estas, podemos enfocar nuestra energía y visualizar nuestros deseos. Por ejemplo, Marci Shimoff dice:

“Es imposible controlar todos nuestros pensamientos. (…) Afortunadamente hay una vía más sencilla y son nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos nos ayudan a saber lo que estamos pensando.”

No mencionan que las emociones están condicionadas por los pensamientos; es decir, si no podemos controlar los pensamientos, tampoco podremos controlar las emociones.

Además, olvidan que existen bloqueos subconscientes: creencias profundas y arraigadas que nos llevan a emitir señales y proyecciones de energía que son contradictorias con los deseos que expresamos conscientemente. Estos problemas, sin ser considerados, son los que dificultan que muchas personas logren aplicar la estrategia con éxito.

Otro problema adicional, que no se menciona en el libro ni en la película, salvo por un par de expositores, es la importancia de las acciones. El libro afirma:

“Creer implica actuar, hablar y pensar como si ya hubieras recibido lo que has pedido. Cuando emites la frecuencia de haber recibido, la ley de la atracción mueve a las personas, acontecimientos y circunstancias para que recibas.”

Y define:

“Acción es una palabra que para algunas personas puede implicar ‘trabajo’, pero la acción inspirada no se siente como un trabajo. La diferencia entre acción inspirada y acción es: la acción inspirada es cuando actúas para recibir. Si estás actuando e intentas hacer que suceda, has dado un paso atrás. Las acciones inspiradas se realizan sin esfuerzo y es maravilloso porque estás en la frecuencia de recibir. Imagina la vida como si fuera un río que transcurre rápido. Si actúas para hacer que algo suceda, sentirás como si fueras contra corriente. Será duro, como una lucha. Si actúas para recibir del Universo, sentirás como si estuvieras fluyendo con la corriente del río. No sentirás ningún esfuerzo. Ése es el sentimiento de la acción inspirada y de fluir con el Universo y con la vida. A veces, ni siquiera eres consciente de que has ‘actuado’ hasta después de haber recibido, porque esa acción ha sido muy agradable. Entonces mirarás retrospectivamente y te maravillarás ante el modo en que el Universo ha llevado en su matriz lo que tú querías y te lo ha servido en bandeja.”

Este texto presenta una contradicción interesante. La contradicción surge aquí: por un lado, se nos anima a tomar acción, pero esa acción debe ser completamente inspirada y fluida, sin el esfuerzo activo de hacer que algo suceda.

Esto puede llevar a la confusión, ya que la idea subyacente parece ser que no actuar (o al menos no actuar de manera consciente o deliberada) es el camino correcto, lo que en realidad puede interpretarse como un tipo de pasividad, esperando que el universo actúe por uno mismo sin involucrarse activamente. Sin embargo, en la práctica, la aplicación de esta “acción inspirada” sigue siendo una de las partes más ambiguas y poco explicadas de la estrategia presentada en El Secreto. Es sorprendente, y aunque es cierto que uno o dos expositores mencionan la importancia de ser proactivo y actuar en consonancia con nuestros deseos, la mayoría lo omite.

Las acciones son clave en la verdadera Ley de la Atracción, ya que deben alinearse con los pensamientos. Las acciones son energía, y si no actuamos, no sintonizaremos con la realidad que deseamos ni atraeremos lo necesario. Atkinson y Wattles enfatizan la importancia de la acción: no basta con esperar, hay que actuar para recibir lo que se desea.

En su defensa, podemos reconocer que el libro está escrito de manera accesible, fluida y motivadora, lo que sin duda puede elevar a los lectores, haciéndoles creer que son los creadores de su propia realidad. Sin embargo, esta idea entra en conflicto con su propia estrategia del “pedir al universo”. Pero, bueno…

Si las personas siguen esta estrategia y no obtienen resultados, la motivación se convierte rápidamente en frustración. De hecho, uno de los expositores del libro publicó una estadística que indicaba que muchos fracasaron al aplicar la estrategia de El Secreto, lo que revela uno de los principales problemas de la obra: aunque motiva, también crea falsas expectativas.

Aunque resalta la gratitud como un aspecto positivo, el libro no explica adecuadamente su relevancia en el contexto de la Ley de la Atracción.

En resumen, El Secreto no es recomendable. Si deseas entender la Ley de la Atracción en su verdadera esencia, lo mejor es recurrir a los autores originales. El verdadero “secreto” de El Secreto es que, veinte años después, ha generado enormes ganancias para su creadora. Tal vez no sea una estafa ni un plagio, pero definitivamente refleja la típica mentalidad de los gurús motivacionales actuales: “Si lo que te vendo funciona, genial; si no, la culpa es tuya”.

En nuestro próximo artículo, nos enfocaremos en desentrañar lo que realmente sucede con la Ley de la Atracción y la idea de ganar la lotería. ¿Es otra estafa comercial, o es que las personas no ganan porque “vibran en carencia”?

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